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| Foto: Google/Archivo |
Hoy
desperté y el amanecer en esta tierra de Guayana está llena de mil colores, el
corazón se alegra y el espíritu da gracias a Dios por un nuevo día, pareciera
que estoy en una tierra lejana donde se ven las auroras boreales, pero no, es
Venezuela, mi país, es Guayana que nos acogió con sus ríos imponentes: el
Orinoco y el Caroní.
Con
ilusión vinimos de nuevo al fútbol de Venezuela para estar al lado de nuestro
único hijo: Ricardo David y volver a vivir momentos de gloria como en la
Vinotinto, y así fue, así sucedió: CAMPEONES, tanto Richard como tú, junto a María
Alejandra, Irina e Ivanna -nuestras adoradas nietas, princesas de nuestro
corazón- CELEBRAMOS.
Posterior
a ello decidiste dar fin a un estilo de vida, pues eso es el fútbol para ti
hijo, dejando lecciones de grandeza, de respeto, de humildad, de ese gran
jugador que desde el vientre venía con el ADN para hacer historia en Venezuela
y en cualquier lugar del planeta. Gracias hijo, mi admiración y mi respeto.
Pero
hoy es un día aciago, todo pasó tan rápido, tan brutal, tan inesperado que
todavía no lo logro asimilar. Es difícil no dejarse ahogar por emociones
que embargan todo mi ser, pero ahora debo estar a la altura, no vacilar,
no decaer y escribir estas líneas.
Por
qué? Richard Páez, un hombre con más de 40 años en el fútbol, entregado a esa
pasión es destituido de esta forma? Y vienen a mi los recuerdos de aquella
niña que con sólo 16 años entregó su corazón a ese joven espigado, que
deleitaba con su juego elegante, con una zurda prodigiosa, que hacia temblar el
arco cuando él pateaba un shoot para hacer un gol, un golazo y que el fanático
de Mérida, de la Ula, del Portuguesa, del Táchira, de sus equipos lo aplaudían;
aquel jugador que junto al gran Luis Mendoza dieron brillo en aquellos años de
los 70 y 80. Ese hombre serio, estudiante de medicina que robó mi corazón.
Hombre distinguido de honorabilidad, hombre de respeto, de una familia
insigne de profesionales todos que en momentos difíciles, siempre son un
bálsamo para el dolor; hoy los Páez y los Gómez están contigo.
RICHARD
PÁEZ, con simplemente citar su nombre creo que está dicho todo: maestro,
hijo, hombre noble y flexible, servidor, doctor, especialista en traumatología
y ortopedia, hacedor de ejemplos insospechados, habilidoso estratega,
arremetedor y virtuoso que cambió y oxígeno un fútbol derrotista.
Doña
Dora y el Dr. Guillermo, mis suegros desde el cielo te abrazan, esposo,
padre, abuelo, hermano y amigo. Nadie podrá empañar tu nombre.
Gracias
doy a los incontables mensajes de solidaridad de todas partes de Venezuela y el
exterior. Agradecida con los jugadores que han escrito desde el corazón,
y a toda esa hinchada, valiente que levantaron su voz indignados por los hechos
sucedidos. Gracias a todo el cuerpo técnico digno y profesional que lo acompañó,
y mis mas sinceras disculpas al preparador de arqueros Yohani Velasquez que
vino de Colombia, proveniente de Millonarios, creyendo en un proyecto.
TODO
EMPIEZA Y TODO TERMINA, y como siempre cuando tu te vas dejas aromas de
grandeza, de honestidad, de valores. Sigue tu camino esposo mío, mi admiración,
mi respeto, mi amor hacia ti son eternos.
Yajanira
Gómez de Páez.

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